¿Sabías que el wabi sabi es una corriente estética y filosófica japonesa que se refiere a la belleza en lo imperfecto, lo que no permanece y lo incompleto? Es algo que está mucho más presente en nuestras vidas de lo que imaginamos, pero que nuestra sensibilidad visual no está acostumbrada a reconocer. Un concepto que choca con los ideales de belleza griegos propios de Occidente, donde la perfección es esencial para alcanzar la plenitud.

El wabi sabi se basa la imperfección de la naturaleza, que nace, crece y muere, de modo que no es simplemente una corriente estética, sino que también puede llegar a ser un modo de vida. El paso del tiempo es una característica fundamental que embellece y dignifica la realidad.

Aunque no nos demos cuenta, el wabi sabi está presente en muchísimos ámbitos de nuestra vida cotidiana: ¿Cuántas veces hemos comprado un objeto envejecido artificialmente? ¿Quién no tiene pantalones rotos o prendas desteñidas en su armario? ¿Y las pátinas de las paredes que intentan simular el paso del tiempo? La necesidad de percibir lo rústico y lo envejecido está más latente que nunca y por eso se recrea de forma artificial.

El wabi sabi o belleza en lo imperfecto es un concepto especial y sagrado que no puede transmitirse solamente a través del lenguaje.

Ni siquiera los propios japoneses han podido aportar una definición exacta del término. Los primeros japoneses que tuvieron relación con el wabi sabi fueron los monjes Zen, que consideraban el lenguaje como un obstáculo para la verdadera comprensión. Por eso, es un concepto que solo puede transmitirse de pensamiento a pensamiento, sin palabras habladas o escritas. La observación de la naturaleza es fundamental, ya que la belleza puede hallarse en los detales más desapercibidos, incluso en la fealdad.

El wabi sabi se ha aplicado en disciplinas como la filosofía, el diseño, la arquitectura, la moda, la poesía, la escultura o la pintura.

El término “wabi” significa pobreza, y aunque para la cultura occidental podría tener una connotación negativa, es en realidad la expresión de una vida que se ha desprendido del mundo material, más allá de la riqueza, el poder o la reputación. “Sabi”, en cambio, hace referencia a la fugacidad de la vida, no hay nada que permanezca inmutable.

 

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Shiseido aprecia la belleza en lo imperfecto y busca despertar la belleza que llevas dentro.

Los diseñadores de packaging de Shiseido siguen las pautas del wabi sabi para crear los envases de los productos de la compañía. El consumidor apenas percibe que en el diseño de Shiseido, el equilibrio está basado en la más pura asimetría, justamente en las imperfecciones de los frascos y en sus formas desiguales.

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