El laboratorio botánico de Shiseido

enmei

Shiseido fue pionera en unir Oriente y Occidente. La vanguardia occidental que se abría paso en Japón y a la que contribuyó Shiseido a finales del s. XIX encajaba perfectamente con una tradición que tenía la vista puesta en la naturaleza desde sus orígenes. Shiseido toma lo mejor de la naturaleza y los ingredientes botánicos más efectivos para utilizarlos en sus productos.

Además de contar con componentes de gran diversidad geográfica, Shiseido desarrolla sus propios botánicos en sus propios cultivos, dando lugar a ingredientes estables que conservan intactas sus propiedades.

El laboratorio botánico

Shiseido cuenta con una de las instalaciones de investigación botánica más grande del mundo. Además del estudio de componentes e ingredientes, cuenta con un centro de documentación repleto de datos y estudios sobre activos botánicos que permite encontrar siempre los mejores.

En las instalaciones de Kakegawa, Shiseido ha creado un espacio de cultivo de plantas en el que los diferentes ingredientes naturales se desarrollan bajo estrictos estándares de calidad. De esta manera nos aseguramos de su fiabilidad y podemos monitorizar su crecimiento, desde la semilla hasta su extracción, garantizando la total trazabilidad de los compuestos y controlando al 100% las variables que afectan al crecimiento de las plantas.

El origen de la investigación botánica

En Asia, los remedios herbales y a base de plantas han sido un recurso de la medicina desde hace miles de años. Por fortuna, Shiseido cuenta en su ADN con los conocimientos necesarios para sacar el máximo partido de la naturaleza.

En la actualidad, los productos de Shiseido cuentan con tecnologías desarrolladas a partir de extractos de plantas tradicionales, en combinación con los últimos hallazgos científicos en el campo de la dermatología para conseguir resultados innovadores y seguros.

El último descubrimiento de Shiseido

Uno de los últimos descubrimientos de Shiseido en el campo de la botánica no es otro que el Enmei, una planta milenaria que durante muchos años se ha buscado por todo Japón. La tradición habla de una planta con la que Kōbō Daishi, el fundador de la secta budista predominante en Japón, curaba a los viajeros que acudían a él.

La planta se perdió, y sólo se sabía que crecía en el Monte Koya. Hubo incluso algunos que tomaron esto por leyenda, pero Shiseido acudió al monte en el que Kōbō Daishi había pasado su vida para analizar decenas de plantas, consiguiendo finalmente identificar el Enmei.

Allí mismo se comprobó cómo el Enmei devolvía la fertilidad a un árbol de más de 350 años. En 2016, la planta se consiguió cultivar con éxito en nuestras plantaciones de Kakegawa.

Tú misma puedes comprobar el efecto del Enmei, ya incorporado en la reformulación de la que se ha convertido en la línea más característica de Shiseido: la nueva Future Solution LX. Frena el envejecimiento, regenera y estimula el gen de la longevidad de la piel.

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