El festival del Sanno Matsuri o la celebración de junio en el corazón de Ginza

Sanno Matsuri
©hiejinja / ©JNTO

Son muchos los festivales que se celebran en Japón a lo largo del año. La sociedad nipona valora mucho sus tradiciones y es por ello que continúa celebrando gran cantidad de festividades con siglos de antigüedad.

El mes de junio coincide en Japón con el inicio de la temporada de lluvias o tsuyu, que puede durar hasta un mes en la mayor parte del país. Las altas temperaturas que acompañan a la lluvia convierten a junio en un mes con un clima un tanto complicado, que no impide a los japoneses celebrar la infinidad de tradiciones que rodean al tsuyu.

Sanno Matsuri

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La época de lluvias ha sido vital para el país desde los orígenes de su historia, puesto que esta abundancia de agua resulta fundamental para que los cultivos de arroz prosperen. Por eso gran parte de los festivales que se celebran en Japón tienen que ver con el cultivo de este cereal que no sólo ha resultado de vital importancia en la alimentación, sino también en muchos otros ámbitos. No en vano, los primeros maquillajes blancos utilizados por geishas, maikos y por el teatro kabuki estaban hechos de polvos de arroz, los mismos que Arinobu Fukuhara comenzó a elaborar en tonos naturales en su pequeña farmacia del distrito de Ginza a finales del s. XIX, acercando a Japón las primeras costumbres occidentales en el ámbito de la cosmética.

Precisamente Ginza es escenario durante el mes de junio de los años pares de uno de los festivales más importantes de Japón, el Sanno Matsuri. En este caso, y a pesar de la fecha en que se celebra, no se trata de un festival relacionado directamente con la cosecha, sino de una de las tres celebraciones sintoístas principales. El sintoísmo es la religión nativa de Japón y actualmente la segunda en número de fieles, y está basada en la adoración de los kamis o espíritus de la naturaleza. La celebración principal que forma parte del Sanno Matsuri es el jinkosai, una procesión que parte del santuario de Hie-jinja a las 8 de la mañana para recorrer las calles de Ginza y regresar al templo al atardecer. Durante este recorrido, más de trescientas personas desfilan vestidas con trajes tradicionales portando mikoshi o santuarios portátiles, tocando pequeños instrumentos de percusión, montando a caballo o disfrazados de Tengu, un legendario duende de nariz alargada y cara roja al que se le suponen poderes sobrenaturales.

Durante la semana que dura el festival del Sanno Matsuri, se pueden experimentar en Tokio diferentes tradiciones, como tomar el té en los jardines del santuario o disfrutar de exhibiciones de arreglos florales ikebana. Además se instala un anillo de paja por el que los asistentes al festival pueden pasar y así purgar los pecados cometidos de forma inconsciente durante los primeros seis meses del año.

Sanno Matsuri

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El festival del Sanno forma parte junto al Fukagawa y el Kanda de los tres matsuri o festivales que el Shogun permitió dentro del castillo de Edo durante el período del mismo nombre, que duró más de dos siglos y terminó con la Restauración Meiji, cinco años antes de la apertura de la farmacia Shiseido en Ginza.

La calle Ginza y todo el distrito tienen un significado especial para Shiseido. Tras un incendio que devastó el barrio, comenzó a reconstruirse en 1872 con las primeras avenidas de estilo occidental, como puerta de acceso al renovado Tokio. Pronto comenzaron a abrirse multitud de tiendas de ropa de estilo occidental, restaurantes de comida occidental y, por supuesto, la farmacia de estilo occidental que dio lugar a 144 años de vanguardia en la cosmética.

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