¿Cuánto tiempo pasas mirando una pantalla a lo largo del día? Si eres de las que se acuesta mirando Instagram y lo primero que haces al despertarte es contestar tu Whatsapp, trabajas pegada a una pantalla de ordenador, y cuando llegas a casa desconectas de tu día viendo la tele o Netflix, sigue leyendo. Un estudio reciente ha demostrado que la mayoría de los adultos pasan más tiempo revisando los medios digitales que durmiendo. Una locura, ¿verdad?. Sobre todo teniendo en cuenta que pasar demasiado tiempo al lado de una pantalla empeora tu carácter y puede provocar desarreglos de sueño, cansancio acumulado y problemas de vista, pero además, se acaba de descubrir que la blue light que emiten tus dispositivos puede acelerar el envejecimiento de la piel.

 ¿Qué es la blue light?

La blue light es una forma de luz visible que radia a una distancia de onda corta, un tipo de luz particular de espectro azul – violáceo, llamado HEV (high energy visible light). La HEV está presente en la luz del día pero también la emiten los dispositivos electrónicos como los smartphones, televisiones, ordenadores y tablets.

La blue light natural en sí no es mala, de hecho necesitamos una cierta cantidad de blue light diaria, ya que es la que indica a nuestro cuerpo que es de día. Sin embargo, la blue light artificial invade nuestras vidas, que transcurren en oficinas con un estilo de vida 24/7 digital. Diversos estudios sugieren que la sobre exposición a los HEV puede generar radicales libres e incrementar la pigmentación y la inflamación– todo ello garantiza el aceleramiento del proceso de envejecimiento. De hecho, algunos expertos creen que HEV puede ser igual de dañino que el sol en el proceso de envejecimiento de tu piel.

¿Debería preocuparme?

A pesar de que hay cierta unanimidad en que la HEV o blue light tiene un efecto negativo en la piel, varios estudios revelan que aún se desconoce exactamente lo que se considera como “sobre exposición”. Un área que está cogiendo peso entre los expertos es el link con la hiperpigmentación. Según esta teoría, la piel al detectar altos niveles de luz responde produciendo melanina, normalmente de manera irregular. Un estudio de 2014 demostró que la blue light inducía significativamente a mayor hiperpigmentación que los rayos UVB y la aparición de manchas que irremediablemente envejece tu piel.  Algunos dermatólogos incluso afirman que serían capaces de identificar en qué lado del rostro sus pacientes sujetan el teléfono debido a la textura y la opacidad.
A día de hoy, no hay ninguna prueba concreta de que necesitemos una pantalla diaria (el daño de los rayos UV continúa siendo la mayor amenaza para una piel sana) pero el principal miedo es que la HEV pueda resultar una causa de envejecimiento oculta. Resulta difícil saber exactamente qué consecuencias está teniendo en tu piel acostarte cada noche revisando Instagram, pero de momento, y hasta que sepamos más – el mejor consejo es reducir el tiempo que pasamos pegados a una pantalla priorizando nuestra salud.
Mujer trabajando con su ordenador en la cama

Mujer trabajando con su ordenador en la cama.

Entonces, ¿cómo protejo mi rostro en este mundo digital?

· ¡Recurre al digital detox nocturno! Apaga todos tus dispositivos electrónicos 30 minutos antes de ir a la cama.
· Baja los niveles de brillo de tus pantallas y mantén una distancia razonable de tu rostro.
· Haz descansos frecuentes frente al ordenador. Recurre a la ayuda de una app como Time Out (via iTunes) que te recuerde que tienes que descansar la vista cada cierto tiempo, desconecta y relájate.
· No utilices pantallas en el exterior. Su reflejo puede aumentar tu exposición a los rayos UVA y UVB, ¡así como la dosis de HEV!
· Utiliza un SPF diario que te ayude a protegerte tanto de los rayos visibles como de la luz UV. Incluso el fondo de maquillaje actúa como una barrera física frente a ellos.
· La vitamina C tópica puede ayudar a luchar contra la pigmentación y la opacidad.
· Usa un tratamiento de retinol para potenciar la claridad de tu piel y su regeneración.
En los últimos años hemos observado que la lucha contra los agresores ambientales invisibles se ha convertido en prioridad para la industria de la belleza. De hecho, el segmento de tratamiento anti-polución ha crecido un 30% en los últimos 6 meses según los datos de NPD. Ahora la prioridad es la búsqueda de ingredientes que podrían ser aplicados o combinados con SPF que ayuden a absorber la HEV. ¿Cuál será el próximo paso?

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